LA CANDELARIA EN PUNO

     
Es una de las fiestas más importantes del Perú. Su día central se celebra el 2 de febrero y se venera la imagen de la Mamita Candelaria, virgen de rostro dulce que lleva en un brazo a su bebé y en el otro una canasta, reflejando una escena tan cotidiana y tierna, que despierta el cariño de los puneños desde muy niños.

La fiesta, que dura 18 días, se celebra a 3870 msnm a orillas del Lago Titicaca en la ecorregión Puna.

Allí se concentran más de 200 bandas de músicos que tocan ayarachis, puli-pulis, choquelas, morenadas y la famosa diablada, que simboliza la lucha entre el bien y el mal, donde se abren, al mismo tiempo, las puertas del cielo y el infierno, y finalmente el arcángel se impone al Gran Diablo, que está vestido con lujosas vestimentas y terrorífica máscara llena de ojos y culebras.
     
La imagen de la virgen, que está en el Templo de San Juan, es vestida con un traje bordado en oro, mandado a hacer por el alferado o sustentador de la fiesta, lo mismo que los banquetes, misas y fuegos artificiales.
     
El 2 de febrero, al mediodía, se realiza la misa principal en honor a la Mamita Candelaria. Esa tarde ella es sacada en una procesión llena de fervor, alegría y color, donde participan curas, acólitos, fieles y paganos, en medio de danzas que mezclan las tradiciones quechua y aymara.

La tradición cuenta que mineros atrapados en un socavón y con la mente afiebrada por el encierro, soñaron que un ejército de diablos los llevaba al infierno a través de llamas y fuegos.

Agónicos, encomendaron sus almas a la Virgen de la Candela, cuando de pronto llegó el rescate.

Desde entonces la virgen quedó bautizada con el nombre de Candelaria.
     

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